La masacre fue diligentemente preparada y comandada desde las altas esferas gubernamentales. La comandancia de las FFAA estaba en manos del Capitán General de las mismas, que por designios de la Constitución le correspondían a Gonzalo Sánchez de Lozada, quien no toleraría la osada ocupación de las minas. (leer mas).
La crónica precedente fue escrita por Freddy Tarcaya.
Comparto el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre estos hechos de violencia estatal.
Paz en las tumbas de Santos Ossio Padilla, Miguel Choque Gutiérrez y Galo Luna.













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